La introducción
El jardín es un lugar mítico. La Boca también lo es. El cambio no ha sido fácil (¿qué cambio lo es?). Muy pocos quieren llegar hasta acá, menos vivir. Algunos amigos se pierden porque escapan en cuanto llegan y otros ni si quiera se atreven a llegar. Y, sin embargo, también están los fascinados a pesar de la mugre y la pobreza y su asociada imaginaria de siempre: la delincuencia. Aquí estamos, no solo para vivir, si no para desentrañar los secretos que tiene para nosotras y tirar los prejuicios por el riachuelo, si se me permite la metáfora obvia. Este blog podría tratarse de la tercera parte de mis jardines, el capítulo donde echo raíces en mi jardín de La Boca (después de la infancia y la mudanza). No se puede saber si será así o el desarraigo está incrustado en otra parte. Espero que en esta aventura (la vida lo es) me acompañe La Negra con sus fotos y las ganas que también ella tiene de descubrir La Boca, la nuestra.
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